
En Barcelona, el vermut no es solo una bebida. Es una forma de entender el tiempo, de parar, de reunirse alrededor de una mesa antes de comer y dejar que la mañana del domingo se convierta en una tarde larga y sin prisa. Y si hay un barrio donde esa tradición late con más fuerza, ese es la Barceloneta. En Pasa Tapas llevamos 28 años siendo parte de ese ritual, y hoy queremos contarte por qué el vermut en la Barceloneta es una experiencia que no debería faltarte.
El aperitivo a base de vino aromatizado con hierbas llegó a Cataluña en el siglo XIX, y Barcelona lo adoptó como propio con una facilidad extraordinaria. Los barrios obreros y marineros —la Barceloneta entre ellos— fueron los primeros en convertir el vermut del domingo en un rito sagrado. Se tomaba de pie, en barra, con una anchoa encima de una oliva y un poco de pan con tomate si la ocasión lo merecía.
Hoy, más de un siglo después, esa tradición no solo sobrevive: ha vuelto con más fuerza que nunca. La hora del vermut ha regresado a los bares y restaurantes de Barcelona como una reafirmación de la identidad gastronómica catalana. Y aquí, en Pasa Tapas, siempre ha estado.
La Barceloneta tiene algo que otros barrios no tienen: el mar de fondo. Cuando te sientas a tomar el vermut con la luz del Mediterráneo filtrándose entre las calles estrechas del barrio marinero más antiguo de Barcelona, todo sabe diferente. La sal del aire, el ambiente de barrio, la gente del lugar mezclada con los que vienen de fuera a descubrir qué hace tan especial este rincón de la ciudad.
Tomar vermut en la Barceloneta no es solo un aperitivo: es un momento que resume todo lo que hace grande a esta ciudad. Y en Pasa Tapas, en el número 8 de la Carrer del Dr. Aiguader, ese momento tiene mesa reservada para ti.
El vermut sin tapas es solo la mitad de la historia. En Pasa Tapas la carta lleva décadas evolucionando alrededor de lo que mejor acompaña al aperitivo: anchoas del Cantábrico, boquerones en vinagre, patatas bravas con nuestra salsa de siempre, croquetas caseras y mejillones al vapor. Platos pequeños y rotundos, con carácter, que hacen que el vermut del mediodía se convierta en algo que se recuerda.
Y si la mañana se alarga y el aperitivo se convierte en comida, la carta sigue esperando: brasa, mariscos, platos de cuchara de la cocina catalana tradicional. Aquí no hay prisa. La cocina funciona de forma continua de 9 de la mañana a 3 de la madrugada, todos los días del año.
Este abril hemos vuelto a abrir las puertas de Pasa Tapas tras el incendio que sufrimos el pasado 29 de marzo. Ha sido un golpe duro, no vamos a disimularlo. Pero también ha sido una demostración de todo el cariño que este barrio y vosotros le tenéis a este restaurante. Los mensajes, las llamadas, los abrazos en la calle… cada uno de ellos ha sido el mejor combustible para levantarnos y volver.
Y hemos vuelto. La cocina está encendida, el equipo está aquí, y las brasas siguen rugiendo. Si algo no ha cambiado durante estas semanas son nuestras ganas de que os sentéis a una mesa y disfutéis. El vermut del mediodía, las tapas de siempre, el ambiente de la Barceloneta. Todo sigue en pie.
Estamos en el Carrer del Dr. Aiguader, 8, en plena Barceloneta, a dos pasos del puerto olímpico y muy cerca de la playa. En metro, la parada más próxima es Barceloneta (línea 4). La hora del vermut en Barcelona suele ser entre las 11 de la mañana y las 2 del mediodía, pero en Pasa Tapas puedes venir cuando quieras: abrimos todos los días del año, sin excepción.
En primavera y verano las mesas se llenan rápido, especialmente los fines de semana. Si tienes en mente un vermut tranquilo para el próximo domingo, te recomendamos reservar con algo de antelación. Pero si llegas sin reserva, siempre intentamos hacerte un hueco.
Si estás buscando dónde tomar el vermut en la Barceloneta con tapas de verdad y la mejor cocina catalana de fondo, en Pasa Tapas tienes todo lo que necesitas. Llevamos 28 años siendo una parte esencial de este barrio, y no pensamos parar. ¡Te esperamos!